A PRUEBA DE ELECCIONES: POR QUÉ "ESPERAR Y VER" NO ES UNA BUENA ESTRATEGIA
Por Chad Champine, Vicepresidente del Grupo Industrial
¡Ya es oficialmente otra vez esa época! La temporada electoral está en pleno apogeo y, con ella, la retórica habitual sobre el clima empresarial que parece envolver nuestras operaciones comerciales cotidianas, al tiempo que alimenta indiscriminadamente oleadas de variabilidad, incertidumbre y riesgo. Hemos entrado en el periodo de este ciclo cuatrienal en el que el riesgo geopolítico y las perspectivas económicas son inversamente proporcionales, y trabajamos incansablemente para prever tanto los riesgos potenciales como los muy reales para nuestras operaciones.
El hombre de negocios cotidiano se convierte en un economista de alto nivel, citando los fragmentos más memorables del último informe de empleo, el índice IPC/PPI del BLS, y regurgitando habitualmente pepitas de información extraídas del programa Mad Money de anoche o del informe Bloomberg Surveillance de esta mañana. Mientras tanto, los economistas se han atrincherado en silencio, pero no sin antes darnos su sabio consejo de "esperar y ver", que el empresario de a pie se aferra y repite con confianza en abundancia. Se nos aconseja que "muchas empresas simplemente se mantienen al margen hasta que se aclare el resultado del juego" o que "las empresas están esperando hasta después de las elecciones, cuando se asiente el polvo, antes de volver a invertir fuertemente".
¿Le suena familiar? Claro que sí, lo oímos cada... cuatro... años... pero he aquí por qué cualquiera que busque desplegar una estrategia de crecimiento de éxito no debe ni puede aceptar un enfoque de "esperar y ver". Cuando uno levanta el pie del acelerador, se ralentiza. Si a esto le añadimos vientos políticos en contra, riesgos en la cadena de suministro, escasez de mano de obra o cualquier otro factor que aumente la volatilidad, el despliegue de nuestro plan estratégico se detiene bruscamente.
En marzo de 2023, IndustryWeek publicó un artículo titulado "Planificación de la estrategia de crecimiento de la fabricación: 5 cosas que hay que hacer bien primero". Le animo a leer este artículo, en el que proporciono una hoja de ruta en profundidad para navegar por un plan de crecimiento estratégico y destacar la importancia de realizar una evaluación interna de debida diligencia para comprender plenamente su capacidad y utilización, antes de embarcarse en expansiones de instalaciones, renovaciones o nuevos esfuerzos de construcción de instalaciones.
Para concluir, me gustaría inspirarme en el mismísimo Oráculo de Omaha, Warren Buffett, y sus cinco reglas para crear riqueza: invertir a largo plazo, mantenerse informado, mantener una ventaja competitiva, centrarse en la calidad y gestionar el riesgo. Estas reglas pueden aplicarse de forma similar al despliegue de cualquier estrategia de crecimiento empresarial sólida. Tenga fe en la visión estratégica que usted y sus equipos de liderazgo han trazado, confíe en su proceso y minimice el ruido electoral (riesgo) que, de otro modo, le desviaría de su camino estratégico hacia el éxito y dejaría a su organización al margen sin una ventaja competitiva.
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